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jueves, 2 de junio de 2011

Día 10: Primero compramos y luego nos perdemos.

Nos levantamos tempranito, como siempre desde que llegamos a los USA. Hemos debido coger el horario yankee. Una mala noticia nos dejó el ir y venir del día anterior, perdí las gafas de sol. No sé si fue el agacharse en un mal momento o por mi mala cabeza (que las llevará en la frente y se escurrieran), el caso es que al llegar al hotel habían desaparecido.

Nos dispusimos a desayunar algo y conectarnos a alguna red wifi donde poder mirar correos y demás. Llegamos a una cafetería regentada por una mujer china y la que seguramente fuera su madre, la cual no nos quitaba ojo por si robábamos alguno de los múltiples sabores de cafés que tenían disponibles (tenemos la sospecha de que todos eran iguales). Compramos una muffin de chocolate y un cruasán relleno (que resultó estar relleno de queso y jamón york). El wifi gratuito que ofertaban en la entrada no existía así que acabamos en la puerta del Starbucks del día anterior.

Llevábamos ahí unos diez minutos cuando comienzan a sonar sirenas que se acercan rápidamente. Nos invade el miedo por si han descubierto que estamos conectados a su wifi sin consumir en dicha cafetería, pero resultó ser un camión de bomberos que se paró justo delante nuestro y comenzaron a bajar bomberos made in USA, con sus uniformes negros y sus bombonas amarillas a la espalda. Cinco minutos después apareció otro camión de bomberos con sus respectivos. Y no tardó ni cinco minutos en llegar un coche de policía cuyos dueños debían tener el síndrome de Diogenes, pues llevaban un Pick Up lleno de cachivaches que parecían ir recogiendo de cada urgencia que resolvían.

Síndrome de Diógenes en el 911
Hola, somo la policía. Alguna cosa que quiera tirar?
Estaba el día lluvioso así que pensamos en visitar Castro, el barrio gay de San Francisco. De nuevo usamos nuestro famoso Muni Passport para llegar y múltiples banderas arcoiris nos dieron la bienvenida en solo diez minutos.

Nuestra primera visita seria la famosa fachada del teatro que recibe el nombre del barrio. Un poco más adelante estaba la plaza de Harvey Milk, el primer hombre abiertamente homosexual en ser elegido para un cargo público en los Estados Unidos, como miembro de la Junta de Supervisores de San Francisco en 1977, asesinado en 1978.




Junto a dicha plaza encontramos una tienda de la marca Diesel, donde comenzamos nuestro día de compras en un principio improvisado. Nuestra primera compra fueron unas gafas de sol para reemplazar a las desaparecidas.

Continuamos de visita por Castro disfrutando de los cuidados escaparates de sus tiendas y bonitas casas con algún mural adornándolas
Jardineras con los colores del arcoiris

Sombreros, gafas, todo a juego




Cogimos de nuevo el tranvía hacia Powell con Market, donde se encuentran todo tipo de tiendas de San Francisco. Si la tienda existe está allí. Compras por aquí, compras por allá. Algún que otro regalito. Algún complemento a las nuevas gafas. Listos, vamos para el hotel y descansamos un rato, que la tarde se presenta dura.
La camiseta que todo hombre quiere tener

Punto donde se cruza el meridiano con el paralelo

Probando las compras

Seta de Forever 21 con caramelos dentro

Más pruebas de compras
Por cierto, sobre lo barato que están las cosas en USA debemos decir que existe mucha diferencia, sobre todo en cosas como el Mc Donalds. Para que os hagáis una idea. En la mayoría de las ciudades tienen a 1$ (algo así como 70 ctmos) una hamburguesa como las que tenemos en España de 1€ pero con el doble de carne. Otra cosa increíble, comparado con los de España. En la mayoría tienen la bebida a 1$, sea el tamaño que sea, e incluye refill (llenarlo las veces que haga falta antes de abandonar el establecimiento). En los Burger King, pasa tres cuartas partes de lo mismo. En cuanto al tamaño del menú ni punto de comparación con los de España. El pequeño equivale en tamaño al grande allí y el mediano al gigante. Os ponemos una foto para que os hagáis una idea de los tamaños comparados con un mechero estándar.


Por la tarde salimos de nuevo a dar una vuelta para ejercer de turistas. La primera para fue la llama Coit Tower. Una torre con forma de boca de riego. Desde la cual se puede ver todo San Francisco (nada queda igual de bien que lo de Torontontero).

Coit Tower

Panorámica de San Francisco
Posando


Siguiente parada, encontrar la famosa entrada a Chinatown de San Francisco. Para ello fuimos al barrio y comenzamos a patearlo de punta a punta. Nada que ver con el Chinatown de NY. Este estaba mucho mas limpio y con menos ajetreo por las calles. Se podía caminar por él y disfrutar de la fabulosa decoración de sus edificios.


De este "precioso" coche bajo una mujer vestida totalmente de rosa con sombrero cowboy a juego

Mural camino de Chinatown

Farola en el barrio chino








Dharma Co.??
Por fin, tras mucho caminar encontramos la entrada, aunque debemos decir que nos decepcionó bastante, pues la recodábamos de las películas mucho mas espectacular. Aún así, no deja de ser bonita y pintoresca.







Terminada la visita al barrio chino comenzamos una de las aventuras más difíciles que jamás viviremos: intentar ver el Golden Gate de noche. Para ello, lo primero tirar de mapa, que nos ha sido muy útil en toda la estancia en la llamada a partir de ahora Ciudad del viento. Encontramos una linea que nos deja en un parque bastante próximo a dicho puente. Cruzamos los dedos, tiramos de Muni Pass y que sea lo que Dios quiera. El frío empieza a apretar, pues el sol ya se está escondiendo. Según nuestros cálculos cuando queramos llegar al puente ya será noche cerrada. Cogemos el autobús que nos lleva allí, no sin esfuerzo, ya que no aparece por ningún lado indicado dónde para. Comienza a andar, primera parada, segunda, tercera. Comienzan a bajarse los usuarios uno tras otro y cuando nos quedamos solos con el conductor entra en una autopista y no vuelve a parar. Vemos el Golden Gate de fondo, se acerca, más y más. El autobús sale por fin de la autopista y decidimos que es ahora o nunca. Tiramos de cuerda (las paradas se solicitan en los autobuses y tranvías tirando de una cuerda de acero). Increíble, hemos acertado! Estamos a los pies del comienzo del puente en un parque creado para contemplarlo. Lo mejor de todo, el parque está vacío y oscuro. Somos las dos únicas personas en esa zona, y no pasa nadie más. Nos armamos de valor y subimos a una zona donde las vistas prometen ser mejores. Y no nos equivocábamos  Espectaculares. El miedo pasa a la fascinación poco a poco. 








No se ve naaaaaa!

Autofoto




Pero el frío no se pasa, así que decidimos que es hora de volver, pero cómo? Donde nos ha dejado el autobús solo para el de ida (o eso pensábamos nosotros), al otro lado está la autopista que podemos cruzar por un túnel y poco más. Decidimos que lo más lógico es el túnel. Al otro lado una parada y un chico esperando el autobús. Nos cuenta que ha cruzado el puente a pie y que con el frío ha tenido que pedir a la policía que le trajera de vuelta. Nos confirma que en esa parada se coge el bus de vuelta a la ciudad y a los pocos minutos está allí. Lo cogemos y nos relajamos después de un día duro y gracias al calorcito. Pocas paradas después, se baja el chico que tan amablemente nos ayudó. Una parada, dos, tres, diez. Ninguna nos suena. Miramos el mapa. Dónde estamos? Un momento de lucidez. Pero esto qué es??? Estamos en la otra punta de San Francisco y sin posibilidad de ir al hotel.
Los autobuses tienen una baca especial en el morro para bicicletas.


Nos bajamos y cogemos el mismo autobús en el sentido contrario, intentemos desandar lo andado. Y 2 horas después funcionó. Estábamos de nuevo en el hotel, con una rica cena. Nos acicalamos un poco, nos probamos las compras del día y a dormir que mañana toca coche!


Afeitado, gafas, gorro. A dormir.

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